La Bildung y la obra de arte como vías de conocimiento de la experiencia del mundo
Bildung and the Work of Art as Ways of Knowing the Experience of the World
Julia Isabel Figueroa Gonzalez
Universidad Francisco Marroquín
Resumen: Este ensayo estudia el concepto de Bildung y sus apariencias en la obra de arte, tomando en cuenta las filosofías de Hans-Georg Gadamer y de Martin Heidegger como enfoque principal para esta exploración. En ese sentido, se busca examinar la manera en que ambos filósofos integran al arte y a la formación del individuo cimentado en la obra de arte como reveladora de la verdad para conocer el mundo. Gadamer enfatiza el estudio hermenéutico para la formación de sí mismo en el mundo, y Heidegger se enfoca en el arte como el encargado de develar la verdad que se encuentra oculta. El punto unificador de estos pensadores es que el arte y la formación cumplen una función para el conocimiento y para la experiencia del mundo. Es este punto unificador el que se expone en el presente ensayo.
Palabras clave: Bildung, obra de arte, experiencia del mundo, formación, verdad develada.
Abstract: This essay studies the concept of Bildung and its apparitions in the work of art, taking into consideration the philosophies of Hans-Georg Gadamer and of Martin Heidegger as the primary focus for this exploration. In that sense, it is intended to examine the way in which both philosophers integrate art and the formation of the individual founded on the work of art as that which reveals the truth to obtain knowledge of the world. Gadamer emphasizes the hermeneutic study for the formation of the self in the world, and Heidegger focuses on art as the one in charge of unveiling truth that remains hidden. The unifying point of these thinkers is that art and formation play a role for knowledge and for the experience of the world. It is that unifying point, the one that is exposed in the present essay.
Keywords: Bildung, work of art, experience of the world, formation, unveiled truth.
1. Introducción
La obra de arte y la Bildung, al entrelazarse, ofrecen dos caminos en la búsqueda del ser humano por entender la realidad del mundo en el que habita y el lugar que ocupa en él. Desde la visión de filósofos como G. W. F. Hegel, Martin Heidegger y Hans-Georg Gadamer, el arte, más que ser una simple representación estética, es una vía de revelación ontológica de la verdad, y la formación es aquello que ayuda al hombre en el proceso de comprender la experiencia de su existencia y del mundo. Dicho de otra manera, de su estar-en-el-mundo; por tanto, surge la pregunta sobre cómo el ser humano puede llegar a conocerse a sí mismo y al mundo en el que vive por medio de la obra de arte. Por estos motivos, es de suma importancia introducir el concepto de Bildung, el cual es el camino para lograr tal objetivo. Este concepto posee una variedad de significados, pues puede significar la formación de la persona, la educación de un individuo o el cultivo de sí mismo, entre muchas otras posibilidades. Este trabajo, se limita a usar la perspectiva de la formación de la persona como el trayecto que lleva al hombre — a través de la obra de arte— a conocer el mundo que comparte con los que están en él.
En este ensayo, se explora cómo el arte y la formación actúan como medios transformadores y portadores de conocimiento, y cómo le permite al ser humano acceder a dimensiones más profundas de su entorno. Por esas razones, este trabajo comienza exponiendo el contexto histórico de la Bildung, enfatizando la perspectiva del concepto desde el pensamiento de Hegel hasta llegar a las interpretaciones de Heidegger y de Gadamer, pues este último valora la tradición histórica como parte de la formación; luego, se explica el significado de la obra de arte como reveladora de la verdad; por último, se exponen ejemplos de la vinculación del arte y la Bildung. Los ejemplos que se analizan son los siguientes: la interpretación de Heidegger sobre el cuadro de las botas de Van Gogh, el retrato de Dorian Gray como reflejo del ser y un enfoque de la educación contemporánea, la cual promueve una formación basada en proyectos reales en el ámbito universitario según el libro de Lo que hacen los mejores profesores universitarios (2004/2007) escrito por Ken Bain. A través de estos casos, se busca demostrar cómo el arte y la formación amplían los conocimientos del hombre, pero también lo transforman para proporcionarle una experiencia y comprensión profunda y significativa del mundo.
El concepto de Bildung
La Bildung puede interpretarse de distintas formas, como «formación» o «cultivación». Sin embargo, este es un «vocablo que no admite traducción y cuya formulación teórica se le atribuye a Wilhelm von Humboldt» (Gutiérrez, 2022, p. 2). Este autor, además de teorizar a la Bildung, también la convierte en institucional por medio de la universidad (Gutiérrez, 2022, p. 2). El concepto de Bildung ha sido importante para la tradición filosófica occidental, especialmente la alemana. Es importante mencionar que este concepto no se refiere simplemente a la adquisición de conocimientos, sino que es un desarrollo interior profundo en el cual el individuo integra a su educación la sociedad y la cultura de esta misma. No es solamente una cultivación personal, puesto que también abarca la dimensión ética, espiritual y cultural de la humanidad. Este término, en sus primeras etapas, es intrínseco a los ideales de la moralidad cristiana medieval. Por ejemplo, la formación que busca un acercamiento espiritual a la imagen de Dios. En otras palabras, intentar lograr la superación del aspecto terrenal del individuo y trascender a lo divino; sin embargo, durante el Renacimiento y la Ilustración, la Bildung adquiere un nuevo significado que tiene por principios los ideales racionales e intelectuales del ser humano, así como la consideración por lo cultural de la sociedad.
Para Humboldt, la Bildung integra a la ética y a la estética como parte del concepto. Como resultado, la formación se orienta a las disciplinas humanísticas, tales como la filosofía, el arte y la literatura. Johann Gottfried Herder contribuye a la incorporación de la pedagogía al concepto de Bildung. Este pensador considera que es un proceso de desarrollo de sí mismo en el que el conocimiento racional, pero también los sentidos y las inclinaciones morales, son indispensables para el proceso de formación del individuo y su utilidad en la sociedad. En este sentido «su objetivo se orientaba en poder impulsar su propia educación y desarrollo, para luego, utilizar a futuro sus conocimientos y habilidades adquiridas para impulsar una reforma escolar alemana (Gutiérrez, 2022, pp. 2-3). Por lo tanto, Herder considera a la Bildung como una cultivación del individuo y el provecho de esta en el mundo:
La historia de la palabra [«formación» tiene] su origen en la mística medieval, su pervivencia en la mística del barroco, su espiritualización, fundada religiosamente, por el Mesías de Klopstock, que acoge toda una época, y finalmente su fundamental determinación por Herder como ascenso a la humanidad. (Gadamer, 1960/1977, p. 38)
El filósofo que eleva el concepto a una dimensión dialéctica del crecimiento humano es G. W. F. Hegel. Para él, el proceso de formación no se limita a la humanidad, más bien, se contiene en un contexto social e histórico e interactúa con la libertad, la cultura y el Estado. Este término es abordado por este pensador tras ser invitado a la Universidad de Humboldt de Berlín. Lo que sucede previo a su llegada es una situación preocupante debido a que las personas no asisten a la universidad para formarse, sino que simplemente buscan obtener una serie de habilidades y herramientas para desempeñarse en profesiones técnicas. Una causa de esto es que a los profesores de la universidad se les promete una cierta cantidad de dinero alrededor de los mil quinientos tá leros anuales como remuneración por impartir clases; sin embargo, esta disminuye a ochocientos tá leros anuales, por lo que los profesores empezaron a abandonar el trabajo, ya que este salario no les permite vivir como cualquier persona burguesa promedio (Pinkard d, 2001, p. 543). Por otra parte, los estudiantes se ven afectados pues cada vez son menos los que se matriculan. Los que están activos buscan asistir para poder ejercer una profesión y dejan de ver a la universidad como la casa de estudios en la que se entrena a la mente, se tienen conversaciones de carácter filosófico y se cultiva el conocimiento; no obstante, cuando Hegel llega a la Universidad de Humboldt de Berlín, reforma totalmente la manera en que la gente se educa en las instituciones educativas superiores. El filósofo propone que la universidad debe ser un lugar para intercambio de ideas y puntos de vista entre intelectuales y su objetivo tiene que ser conocer cultural y filosóficamente a los que habitan en el mundo y al mundo. Por esta razón, la filosofía se torna a ser una disciplina que se estudia por sí misma en el sentido de Wissenschaft (Pinkard , 2001, p. 544). Por ende, la universidad no enseña las teorías de filósofos sistemáticos, sino que se convierte en una institución central del pensamiento de la vida moderna:
El cultivo (Bildung) y el florecimiento de las ciencias [es] uno de los momentos esenciales en la vida del Estado; en esta universidad, la universidad de referencia, la filosofía, el punto de referencia de todo cultivo del espíritu, de toda ciencia y de toda verdad, debe encontrar su lugar y su principal fomento. (Pinkard , 2001, pp.545-546)
La Bildung le permite al individuo pasar de lo particular a lo universal. Es decir, que al renunciar a su individualidad, puede acercarse a lo universal, esto es, a la realidad en el mundo (Hegel, 1807/2022, p. 405). Este proceso de formación es hecho por la autoconciencia al separarse de su ser individual, y al renunciar a esta última, aplica el reconocimiento de lo universal (Hegel, 1807/2009, p. 593); por tanto, Hegel introduce al pensamiento alemán este concepto tan importante y que siglos más tarde es fundamental para Hans-Georg Gadamer, pues para este filósofo, la Bildung es histórica y, además, pertenece a las ciencias del espíritu. A diferencia de las ciencias naturales, que están sujetas a un método específico y empírico, y que, además, buscan probar algo concreto, las ciencias del espíritu se encargan del conocimiento y de las situaciones de la vida del hombre. Es por esta razón que estas ciencias no pueden medirse de una sola manera. Contrario a las ciencias naturales, en las ciencias del espíritu, el objetivo no termina una vez es evidenciado, ya que las situaciones humanas están en constante movimiento y cambio, por ende:
En la formación uno se apropia por entero aquello en lo cual y a través de lo cual uno se forma. En esta medida todo lo que ella incorpora se integra en ella, pero lo incorporado en la formación no es como un medio que haya perdido su función. En la formación alcanzada nada desaparece, sino que todo se guarda. Formación es un concepto genuinamente histórico, y precisamente de este carácter histórico de la «conservación» es de lo que se trata en la comprensión de las ciencias del espíritu. (Gadamer, 1960/1977, p. 40)
La formación pretende abordar las ciencias del espíritu, así que el rol del filósofo es de suma importancia, puesto que este no se encarga de presentar evidencia visible o apelable para todos, más bien da a conocer lo problemático y pone a las personas a pensar, y así, muestra el trabajo de las ciencias del espíritu (Gadamer, 1960/2000, p. 43). La esencia de estas ciencias no puede aprehenderse ni medirse según un método específico, debido a que, si fuera así, serían como las ciencias naturales; además, las ciencias del espíritu están inherentemente vinculadas a la «experiencia del mundo sociohistórico» (Gadamer, 1960/1977, p. 32). Esto quiere decir que para una comprensión del mundo en el que el hombre vive, debe darle un lugar primordial a la historia, en que la tradición sea una característica imprescindible para dicha comprensión. La tradición es el elemento que trasciende en el estado continuo de las ciencias del espíritu.
La obra de arte
Para destacar el papel que la obra de arte tiene para el conocimiento del mundo, antes es importante mencionar de qué manera el ser entiende que es un ser. Heidegger propone que debe replantearse la pregunta por el ser, debido a que se ha intentado contestar esta pregunta desde un punto de vista epistemológico y no desde uno ontológico; por ejemplo, los griegos entendían al ser como algo oscuro y obvio, es decir, como algo que no cambia y es estático. En contraste, Heidegger piensa que, para formular nuevamente la pregunta por el ser, hay que retomar el problema de la vida, se debe preguntar por el existir del hombre con un enfoque ontológico, en otras palabras, se tiene que regresar al mundo y a las cosas mismas. El ser que tiene consciencia de que es un ser en el mundo es el Dasein:
El Dasein se comprende siempre a sí mismo desde su existencia, desde una posibilidad de sí mismo: de ser sí mismo o de no serlo. El Dasein, o bien ha escogido por sí mismo estas posibilidades, o bien ha ido a parar en ellas, o bien ha crecido en ellas desde siempre. La existencia es decidida en cada caso tan sólo [sic] por el Dasein mismo, sea tomándola entre manos, sea dejándola perderse. La cuestión de la existencia ha de ser resuelta siempre tan sólo [sic] por medio del existir mismo. (Heidegger, 1997, p. 23)
El ser humano es alguien que está en el mundo, es arrojado a él y debe de desplegarse en él. En esto consiste lo que Heidegger llama Dasein, en otras palabras, en el ser que es capaz de convivir con todo aquello con lo que comparte tiempo y espacio. Por ejemplo, el Dasein sabe que comparte espacio con el ser del arte, con el ser del lenguaje, etc. Además, el hombre es consciente de su propia mortalidad, es su condena, pero a la vez es su liberación. Por esta razón, debe procurar, de manera plena, hacer de su tiempo y de su vida algo auténtico. En este sentido, el arte ocupa un lugar fundamental en la revelación del ser, debido a que, no es simplemente una representación estética, más bien es una forma de develamiento del ser y de la verdad. El arte tiene la capacidad de revelar verdades sobre el ser, y abre un espacio en el que el ser puede aparecer (Heidegger, 1992, p. 90).
En la experiencia artística, el artista y la obra le deben su existencia al arte mismo, puesto que este es el que permite que ambos estén en el mundo y contribuyan a la revelación de la verdad; además, «el arte es la fijación de la verdad que se establece en la forma» (Heidegger, 1992, p. 20). La obra de arte es un evento en el que se encuentra una lucha entre el mundo y la tierra. En este sentido, el mundo se entiende por las implicaciones culturales y sociales del hombre y la historia de un pueblo, mientras que la tierra se refiere a la materialidad y a la resistencia de la obra; sin embargo, existe un estado de reposo en esta lucha y es ahí donde reside la contemplación como ese momento de silencio en el que la verdad comienza a ser develada. La contemplación significa que el espectador deja que la obra sea lo que es, y se hace patente la interioridad en lo extraordinario de la verdad que acontece la obra (Heidegger, 1992, p. 91); además, en la obra de arte se manifiesta un espíritu que «se colecciona y recoge históricamente a sí mismo» (Gadamer, 1960/1977, p. 141). Es decir, que permite el conocimiento del mundo en el que cada obra de arte es un mundo y cuando el hombre se encuentra con esta, hace frente al mundo que se le está presentando. «En él aprendemos a conocernos a nosotros mismos, y esto quiere decir que superamos en la continuidad de nuestro estar ahí la discontinuidad y el puntualismo de la vivencia» (Gadamer, 1960/1977, p. 141). Similarmente, por esa razón «es importante ganar frente a lo bello y frente al arte un punto de vista que no pretenda la inmediatez, sino que responda a la realidad histórica del hombre» (Gadamer, 1960/1977, p. 141).
El arte, en el pensamiento heideggeriano, desempeña una función ontológica que permite la comprensión de la estructura del ser. En este sentido, la obra de arte no es objeto de contemplación pasiva, mas es activa, porque sirve como el lugar en el que el ser se manifiesta; además, la obra devela la verdad. Por su parte, la experiencia hermenéutica de Gadamer ofrece una perspectiva similar sobre el arte, puesto que, para este pensador, la experiencia del arte sirve como una forma de comprensión que va más allá de las interpretaciones científicas. En la obra de arte, el encuentro con la verdad, de cierta forma, sucede de modo que el espectador y la obra entablan un diálogo, y, de esa manera, el espectador permite que la obra le hable. Algunos ejemplos de esto son los siguientes: «el panteón del arte no es una actualidad intemporal que se represente a la pura conciencia estética, sino que es la obra de un espíritu que se colecciona y recoge históricamente a sí mismo» (Gadamer, 1960/1977, p. 68), «el que quiere comprender un texto tiene que estar en principio dispuesto a dejarse decir algo por él» (Gadamer, 1960/1977, p. 335) y:
En la experiencia del arte vemos en acción a una auténtica experiencia, que no deja inalterado al que la hace, y preguntamos por el modo de ser de lo que es experimentado de esta manera. Veremos que con ello se nos abrirá también la dimensión en la que se replantea la cuestión de la verdad en el marco de «comprender» propio de las ciencias del espíritu. (Gadamer, 1960/1977, p. 70)
Tanto Heidegger como Gadamer consideran que la verdad se presenta no de una forma científica, sino de una manera que está vinculada a la existencia y al estar-en-el-mundo del hombre; además, para ambos filósofos, el arte revela aspectos fundamentales del mundo, como el develamiento de la verdad por medio de la obra y el diálogo con la experiencia del arte, el cual permite una comprensión profunda del ser cuando el hombre interactúa con la obra. Dicho de otro modo, estos dos pensadores piensan que la capacidad del arte trasciende la simple representación de la realidad y permite una experiencia que transforme la relación del ser con el mundo, con otros seres y su condición de estar-en-el-mundo y de ser-en-el-mundo.
Ejemplos de la obra de arte y la Bildung para la experiencia del mundo
En la contemporaneidad la formación se ha ligado a la idea de que se centra solamente en la adquisición de habilidades y técnicas para desempeñarse eficientemente en un trabajo. Como solución a este problema, Heidegger y Gadamer proponen la concepción de la Bildung a través de la obra de arte, la cual ofrece una perspectiva diferente. El arte —con su capacidad de ayudar al hombre para que comprenda al mundo en el que habita—, actúa como una alternativa a las formas instrumentales de formación. El arte y la Bildung están vinculadas de manera intrínseca, debido a que, además de encargarse del cultivo intelectual del ser humano, fomentan en él una experiencia auténtica del mundo. La obra de arte, al poner en vista a la verdad y al ser, permite que el hombre se desarrolle como un ser que se integre con el ser de la cultura y de su entorno, o sea, de su estar-en-el-mundo; por tanto, el arte, como medio para la auténtica formación, proporciona una vía para la propia comprensión del ser.
En un mundo en el que el conocimiento se mide como una técnica para desempeñar cierta utilidad, el concepto de Bildung presente en la obra de arte enfatiza la importancia de la interacción con la obra como modo de entendimiento profundo del mundo, del ser de la cultura y del Dasein mismo. Tanto Heidegger como Gadamer coinciden en que la obra de arte le permite al ser humano tener una experiencia transformadora que profundiza en su comprensión de la realidad y de sí mismo, en otras palabras, la comprensión del espíritu. De este modo, el arte funciona como un medio de mostrar al ser como un reflejo del espíritu. En esta última sección de este trabajo, se presentan tres ejemplos que enseñan cómo la obra de arte y la formación se entrelazan para que el hombre acceda a una experiencia del mundo.
El primer ejemplo es expuesto por Heidegger en Arte y poesía (1992). El cuadro de las botas del campesino de Vincent Van Gogh no debe tomarse como una mera representación de unas botas, ya que esto supondría tomar a la obra como un «cuadro que cuelga en la pared como un fusil de caza o un sombrero» (Heidegger, 1992, p. 39). Verla de este modo, según este autor, sería simplemente de la manera en que lo haría alguien que no goce de la pintura, por ejemplo, el guardián de un museo; sin embargo, quien experimenta verdaderamente el cuadro logra «conocer abiertamente lo otro» (Heidegger, 1992, p. 41), puesto que la obra «revela [y descubre] lo otro» (Heidegger, 1992, p. 41). En este sentido, la pintura revela la realidad de una manera que las descripciones ordinarias no pueden captar, y de este modo:
Heidegger piensa el acontecer de la verdad en tanto obra como la lucha entre mundo y tierra. Así, un templo griego descubrirá el ente mediante una referencia a un mundo y a una tierra determinados. A un cierto mundo, es decir a una unidad de vías y referencias determinadas, como son el nacimiento y la muerte, el infortunio y la bendición, la victoria y la humillación, la perseverancia y la decadencia. El mundo griego habría vivido estas grandes experiencias de una manera única e irrepetible. Pero además un templo griego nos pondría de manifiesto el ente mediante una referencia a una cierta tierra muy precisa: la del mármol del cual está construido y la de la roca sobre la cual se asienta. (Sobrevilla, 1984, p. 73)
Con respecto a lo previamente expuesto, las botas del cuadro de Van Gogh no representa un objeto cotidiano, sino que pone al descubierto el contexto del dueño de esas botas; es decir, del campesino y su entorno, como su trabajo y la tierra en la que labora; pero no solo es un reflejo de tal realidad, sino que el espectador es llevado a una verdad que no se evidencia inmediatamente; por tanto, la formación, en este sentido, no refiere a la adquisición de conocimientos estéticos, más bien, permite que el individuo acceda a verdades profundas sobre la existencia del ser que se refleja en el cuadro.
El segundo ejemplo se encuentra en El retrato de Dorian Gray . En esta obra literaria, el retrato representa el reflejo del ser; además, actúa como un espejo de su espíritu, el cual revela su verdadera naturaleza a medida que, con sus acciones, progresivamente, el cuadro muestra su degradación física a pesar de que en la realidad Dorian mantiene su juventud y su belleza externa —la cual para él es superior, ya que esta «no necesita explicación. Se trata de los grandes hechos del mundo, como la luz del sol, o la primavera, o el reflejo en las aguas oscuras de esa concha plateada que llamamos luna. No se puede cuestionar» (Wilde, 1890/2004, p. 24)—. Este caso, expresa cómo el arte revela aspectos internos de la personalidad del individuo que están ocultos en la vida cotidiana al esconder sus acciones y presentarse como un ser moral en el mundo. La obra de arte, además de representar una realidad externa, también enfrenta al ser mismo, puesto que, al interactuar con la obra, el espectador interpreta lo que se manifiesta visiblemente, pero también descubre aspectos de su propio ser, sus prejuicios y su forma de entender el mundo; por lo tanto, el arte se vuelve una experiencia formativa.
El último ejemplo, —y que es más contemporáneo—, ilustra una manera en la que la formación se hace visible en proyectos reales en el ámbito universitario. El aprendizaje basado en proyectos funciona como una experiencia de formación en la educación actual que permite que los estudiantes, además de una instrucción teórica, también tengan la posibilidad de participar de manera práctica para aplicar lo que han aprendido en sus cursos universitarios. En Lo que hacen los mejores profesores universitarios (2004/2007), Ken Bain muestra un par de casos —de los cuales, presento dos de ellos—, que integran a la teoría y a la práctica como parte del proceso de formación. El primero es que en un curso de sociología de la Texas A&M University, el profesor Richardson incentiva a sus estudiantes a que se esfuercen en sus pruebas de escritura académica; como resultado, publican sus trabajos en la editorial de Texas University Press. En el segundo caso, a los estudiantes de arquitectura de Rhode Island School of Design, se les da la oportunidad de que sus proyectos finales de uno de sus cursos —el cual consiste en diseñar los jardines de dicha institución—, pasen a ser un proyecto público y real, es decir que, no solo presentan el modelo, sino que realmente se diseñan los jardines con base en las maquetas de los estudiantes. La formación, en este sentido, tiene que ver con el aprendizaje tanto de los profesores como de los estudiantes y las formas en las que pueden beneficiarse los unos a los otros (Bain, 2004/2007, p. 77); además, este enfoque educativo refleja la visión de la Bildung no como la acumulación de información, sino en la transformación integral del estudiante, debido a que, al participar en proyectos reales, los educandos se enfrentar a la complejidad del mundo y su comprensión, y los obliga a aplicar sus conocimientos de manera viviente. Este proceso es parecido a la experiencia del arte, puesto que, similarmente a como el espectador entiende la realidad por medio de la obra, el estudiante interpreta dicha realidad por medio de sus proyectos.
El arte y la formación están entrelazados para servir como vías de acceso al conocimiento de la experiencia del mundo. A través de los ejemplos de la pintura de las botas de Van Gogh según la interpretación de Heidegger, el retrato de Dorian Gray en la obra de Wilde, y la experiencia educativa basada en proyectos reales según Bain, ofrecen una formación que no se centra en la acumulación o adquisición de información; más bien, le permite al hombre comprender su entorno, por ejemplo: el ser, el mundo y el reflejo del propio espíritu en el arte.
Conclusión
A lo largo de estas páginas, se exponen cómo la Bildung entendida como formación y la obra de arte trabajan juntas como vías de acceso al conocimiento del mundo y a la manera en la que el hombre lo experimenta. A través del arte —como lo analiza Heidegger en el caso de la pintura de las botas de Van Gogh—, se revela una verdad profunda que permite al espectador conectarse con la realidad ontológica de la obra, y no solo de la pintura, sino también del mundo y el contexto existencial de aquello que representa. Del mismo modo, la novela de Oscar Wilde, El retrato de Dorian Gray (1890/2004), muestra cómo el arte refleja el espíritu humano y revela aspectos ocultos del ser. En este sentido, la hermenéutica de Gadamer sugiere que la experiencia artística entable un diálogo entre el espectador y la obra que expande los horizontes de comprensión del ser. Finalmente, el ejemplo de los proyectos educativos prácticos, demuestran cómo la formación va más allá del aprendizaje teórico y promueve el entendimiento de la experiencia del mundo desde la aplicación práctica.
Para concluir, cabe resaltar que tanto la obra como la Bildung permiten al hombre superar una visión instrumental y fragmentada del conocimiento; además, proporciona una experiencia del mundo unificada entre lo ontológico y lo interpretativo. El arte, por una parte, ofrece un escenario en el que el espectador transforma su visión del mundo y piensa su propio estar-en-el-mundo y su ser-en-el-mundo, permitiendo que lo individual y lo universal se entrelacen para su comprensión de la experiencia del mundo. Este proceso formativo está enraizado en la capacidad del arte para actuar como un espejo que refleja la realidad externa y la verdad interna del ser. Por otra parte, la formación vinculada a la obra, aporta una dimensión existencial que permite la reflexión sobre la condición del hombre en la tierra. Por este motivo, se presentan alternativas críticas frente a la educación instrumental. La integración del arte y la Bildung en el ámbito educativo —como el ejemplo de los proyectos universitarios—, proponen una apertura a la diversidad de experiencias y perspectivas, las cuales forman parte del horizonte de comprensión de cada persona en la hermenéutica de Gadamer. La experiencia artística y la formación invitan al hombre a no ser solamente un receptor de conocimientos, sino un agente activo en su proceso de autoformación y comprensión de la experiencia del mundo.
Referencias
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Gadamer, H. G. (2000). Verdad y método II (M. Olasagasti, Trad.). Ediciones Sígueme. (Texto original publicado en 1960).
Gutiérrez, V. (2022). Desarrollo histórico y pedagógico sobre el concepto de Bildung. ANEP-CFE y Facultad de Humanidades y Artes, Universidad Nacional de Rosario.
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Hegel, G. W. F. (2022). Fenomenología del espíritu (J. A. Díaz, Trad.). Siglo del Hombre Editores. (Texto original publicado en 1807). https://doi.org/10.2307/j.ctv2kqwz3s
Heidegger, M. (1992). Arte y poesía (S. Ramos, Ed.). Fondo de Cultura Económica.
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Pinkard, T. P. (2001). Hegel: Una biografía (C. García-Trevijano Forte, Trad.). Acento.
Sobrevilla, D. (1984). La obra de arte según Heidegger. Ideas y Valores, (64–65), 71–98.
https://revistas.unal.edu.co/index.php/idval/article/view/29181
Wilde, O. (2004). The picture of Dorian Gray [El retrato de Dorian Gray]. Barnes & Noble Books. (Texto original publicado en 1890).
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